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El Foro genera unos 31 millones para Suiza;
la mayor parte para Davos, un frío municipio de 13.000
habitantes
Fuente: Foro Económico Mundial |
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El pasado mes de octubre, los habitantes de Davos mostraron mediante
referéndum su voluntad de albergar la sede permanente del
Foro Económico Mundial, más conocido ya por el nombre
de la nevada localidad suiza que por sus siglas (FEM). Un 68% aceptó
que sigan congregándose allí miles de personalidades
del mundo entero para analizar anualmente los retos del mundo globalizado.
A la siempre denunciada brecha entre ricos y pobres, se suma ahora
la urgencia de aplacar el pesimismo con el que, desde los cuatro
rincones del planeta, describe la opinión pública
su nivel de seguridad y prosperidad respecto de la década
pasada. Por encargo del Foro, Gallup realizó una encuesta
global de confianza con 43.000 entrevistas en 51 países.
La mitad de los entrevistados aseguró que las nuevas generaciones
gozarán de un mundo menos seguro y el temor fue especialmente
agudo en Europa occidental.
Entre las necesidades más visibles, despunta una redefinición
de objetivos en materia de desarrollo, tras haberse incumplido los
que fijaron, en el marco de las Naciones Unidas, 189 países
hace ya tres años. Un informe para el FEM de un grupo de
cuarenta destacados expertos independientes refleja suspensos de
la comunidad internacional en todas y cada una de sus metas previstas
para 2015: combatir la pobreza y el hambre, poner fin a las guerras,
lograr la enseñanza primaria universal o frenar enfermedades
como el sida o el paludismo. Asimismo, tanto en los países
desarrollados como en los que están en vías de, las
contrapuestas evoluciones demográficas pondrán a prueba
los sistemas de pensiones de los más ricos y ello repercutirá
en la distribución de la fuerza de trabajo mundial.
Ante estos datos, divulgados a primeros de mes, en esta trigésimo
cuarta edición de la Cumbre los global leaders de
las finanzas, la política y las artes, deberán buscar
una fórmula para contribuir a la construcción de un
crecimiento económico duradero y equitativo sobre cimientos
más sólidos, física y políticamente.
Detrás del lema "La asociación para la seguridad
y la prosperidad", se vislumbra la urgencia de Davos por convertirse
en una plataforma que defienda múltiples intereses, más
allá del puramente empresarial.
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