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Este año, el Foro Económico Mundial se reúne con el desafío de avanzar en el tándem seguridad-prosperidad.

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El vicepresidente Cheney, partidario de la guerra en Irak y uno de los inspiradores de la línea dura de la administración Bush, habla el sábado en Davos.
Fuente: Reuters

A la sesión anual acuden más de 2.100 participantes de 94 países, entre ellos 34 jefes de Estado y de Gobierno, 85 ministros (43 de Norteamérica, 20 de Iberoamérica y el doble de Oriente Medio), así como el secretario general de la ONU, Kofi Annan. Más de la mitad de los asistentes son responsables de grandes compañías y la mayoría pertenece al selecto club de las 1.000 empresas líderes miembros del Foro. A la crema y nata política y financiera se unen también personalidades del mundo de la cultura, como el comprometido cantante Youssou N'Dour, el cineasta Luc Besson, el músico Peter Gabriel o el productor Quincy Jones. "Este año los participantes serán de una especial calidad con una fuerte representación de la nueva Europa y con hombres de Estado y representantes clave del mundo de las finanzas de EE UU, Asia y África", según ha destacado el co-director ejecutivo del Foro Económico Mundial (FEM), José María Figueres, quien ha prometido uno o dos asistentes "sorpresa".


CHENEY: De elecciones y estrellas

Es, sin lugar a dudas, la estrella de esta edición. El vicepresidente estadounidense Dick Cheney forma, junto al presidente George Bush, el tándem republicano en busca de reelección de cara a las elecciones del 2 de noviembre. En su esperado discurso del sábado, en vísperas del cierre de Davos, podría hacer mención a la reactivación de la carrera espacial con la que Washington pretende extender su liderazgo terrestre. También podría trufar la intervención con alusiones a los dos proyectos que ya ha defendido, la construcción de una base científica en la Luna y su eventual empleo para explorar Marte, o atreverse a insitir en que aún está por ver si Irak tenía o no armas de destrucción masiva.


BREMER: Los hilos de Irak

Bajo "la nube gris oscuro" de Irak, un país para el que -en opinión de Figueres- muchos líderes, políticos, ministros y economistas siguen sin ver salida, mucho se esperaba del discurso del administrador civil de Irak, Paul Bremer. Sin embargo, a última hora, éste anuló su participación en Davos, informa Efe. En la reúnión extraordinaria del Foro de junio pasado, celebrada en Jordania, Bremer dijo optimista, respecto de que la Coalición logrará convertir la economía iraquí en un lugar "abierto y vibrante" en el que hacer negocios, eso sí, "liberación económica nacional" y reparto del jugoso pastel de la reconstrucción mediante. Dispuesto Washington a efectuar un traspaso de poder en Irak el 30 de junio, vuelve a requerir la ayuda de ONU para garantizar el éxito de un proceso de transición que podría extenderse hasta 2005. Está por ver si Kofi Annan accede en Davos a dar fecha de envío de una misión que estudie in situ la viabilidad de elecciones o el nombre de quién la dirigirá.

 

GADAFI: Nuevos puentes para Libia

El líder libio Muamar El Gadafi dio una grata sorpresa navideña a la Administración Bush al decidir acabar con los programas de armas de destrucción masiva y aceptar una inspección internacional, de la que finalmente se ocupará el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), dependiente de Naciones Unidas. Washington agradeció la concesión retirando al país africano del "eje del mal". Previamente y tras múltiples aplazamientos, el Consejo de Seguridad había levantado en septiembre las sanciones impuestas en 1992. La ruptura de Libia con su pasado lleva al país africano a ocupar un lugar de gran importancia en la cumbre. Estos días, varios medios aseguran que una delegación oficial libia se ha reunido en Jerusalén con miembros del Likud, el partido del primer ministro Sharon, para negociar sus relaciones "diplomáticas y comerciales". Oficialmente, Israel lo ha negado. [Por otra parte, una misión de seis congresistas estadounidenses viaja a Libia este fin de semana, en la primera visita de representantes políticos de Washington en casi 40 años, informa EFE.]

JATAMÍ: El reformista presionado

Pese a estar al borde de una crisis política, desde que el Consejo de Guardianes prohibió hace diez días a los reformistas presentarse a las elecciones legislativas, el presidente iraní Mohamed Jatamí no sólo se traslada a Davos para pronunciar su discurso en la jornada inaugural sino que participará en reuniones privadas. El líder del ala aperturista del régimen islámico shií de Teherán amenaza con boicotear las legislativas del 20 de febrero si no se adoptan medidas urgentes que levanten el veto sobre los rechazados, el 45% de los candidatos.


LULA DA SILVA: Una imagen flotante


El presidente brasileño Inácio Lula da Silva, quién se convirtió el año pasado en el primer jefe de Estado que asistió tanto a la cita del Foro Social Mundial en Porto Alegre como a la de Davos y, paradójicamente, fue aclamado en ambas, será este año un ausente visible. Es más, será el máximo exponente de la ausencia iberoamericana. Con toda seguridad, planearán su efigie y su legado, puesto que a él se asocian los conceptos de justicia y equidad en esta cumbre anual de mandatarios y empresarios. Recién clausurada la anterior edición en Suiza, Andrés Ortega se preguntaba en un reportaje para EL PAÍS si "¿Se lulalizará Davos o se davosizará Lula?". Por ahora, la incógnita queda en suspenso. Mientras muchos activistas han vislumbrado un "giro a la derecha" del político, éste se atrinchera públicamente en la izquierda, recordando que sí pasará por Nueva Dehli y Ginebra, sólo que una vez concluidos ambos foros. Cabe destacar que tampoco se dejarán ver en Suiza el presidente argentino Néstor Kirchner, ni sus homólogos chileno y peruano, Ricardo Lagos y Alejandro Toledo.


MUSHARRAF: Un superviviente imperturbable

El presidente paquistaní, Pervez Musharraf, cuyo Ejército apoyó a EE UU en sus guerras en Afganistán e Irak, también asiste al Foro. La intervención de este aliado clave de Washington en Asia central recibirá la máxima atención, especialmente porque se produce a pocas semanas del comienzo de las conversaciones formales entre Islamabad y Nueva Dehli para zanjar el histórico conflicto de la región de Cachemira. El discurso que pronunció ante el Parlamento hace una semana, el primero desde el golpe de Estado que le acercó el poder en 1999, mencionó la urgencia de una "guerra santa" contra el extremismo. Este superviviente, que ha escapado con vida de dos intentos de asesinato en los dos últimos meses, fue abucheado por la oposición y acusado de apoyar la "guerra del terror" estadounidense.

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