El sector cree que son necesarios dos años para la absorción de las viviendas ya construídas.
JOSÉ ANTONIO VEGA
La crisis financiera ha generado tal grado de desconfianza entre sus agentes que buena parte de los mercados de activos financieros han desaparecido. Hay ingentes cantidades de liquidez, pero no se cruzan operaciones ante la dificultad de fijar precio y el temor a adquirir activos contaminados que pudieran no valer nada. Lo peligroso es que si la crisis se prolonga en exceso, cada vez más activos valdrán menos, y los motivos de la desconfianza se retroalimentarán. Mientras tanto, este año y los primeros meses de 2009 registrarán un severo desapalancamiento de las empresas, los bancos o los fondos de inversión.
Mínimos bursátiles
Dada la falta de transparencia para cuadrar precios en la gran mayoría de los mercados, la Bolsa, que se ha mantenido abierta con las excepciones de algunos países emergentes, se ha convertido, por proporcionar liquidez inmediata, en el mejor mecanismo para hacer caja y afrontar el desapalancamiento de los agentes financieros e industriales. Si sumamos la desconfianza añadida del caso Madoff, que puede generar una prisa desmesurada en los fondos de alto riesgo por deshacer posiciones ante temores de nuevas estafas, la Bolsa puede aliviar las cuentas con nuevos descensos de los precios de las empresas cotizadas. En los primeros meses de 2009 podrían registrarse mínimos cíclicos en los índices.
Adquisiciones
Concluido el desapalancamiento, la recomposición de los balances, las empresas con buena situación financiera entenderán que la crisis ha terminado y comenzarán a ampliar su negocio con adquisiciones. Pero nada volverá a ser igual: por mucho que hayan bajado los tipos los bancos centrales, la prima de riesgo que exigirá la banca a los proyectos empresariales subirá. Pero volverá el crédito, porque los bancos no viven de otra cosa.
Vigilancia
En paralelo, los líderes mundiales, además de llenar de inyecciones fiscales las economías, deben recomponer la normativa de control de los mercados financieros. Deberán permitir, a juzgar por el consenso de Washington, plena libertad para crear riqueza, pero vigilada para no crear monstruos.
Sólo resistirán el embate de la crisis financiera las entidades más fuertes, pero también las que logren mantener su reputación entre los inversores.
Las previsiones generales para el año que viene son pesimistas, y la situación de las pequeñas y medianas empresas españolas no es una excepción.
El sector del automóvil prevé un primer semestre tan complicado como lo ha sido 2008, en el que las ventas se desplomaron. El segundo es aún una incógnita.
El Banco Central Europeo (BCE) ha aliviado los costes con las rebajas de los tipos de interés, pero las empresas seguirán vendiendo activos para sobrevivir.
La crisis económica, la elección de Barack Obama como presidente de Estados Unidos, la tragedia de Barajas... Muchas más cosas ocurrieron en 2008.