La crisis ha generado tal grado de desconfianza que buena parte de los mercados de activos financieros han desaparecido. Hay ingentes cantidades de liquidez, pero no se cruzan operaciones. Para la primera mitad de 2009 se espera un desapalancamiento de las empresas, los bancos o los fondos. Pero para el segundo semestre, las previsiones empiezan a ser menos pesimistas.
¿Puede 2009 ser peor para la Bolsa que 2008? Es complicado saberlo, pero dado que la economía está en recesión, es difícil que sea un año de subidas espectaculares.
El pesimismo domina para 2009. La gravedad de la recesión preocupa, y a falta de descubrir tanto su duración como su profundidad, el panorama se presenta sombrío. La aversión al riesgo es elevada.
A expensas de imponderables -abundantes en el mercado- la previsión es que los precios se mantengan en una senda moderada, a años luz de los niveles vistos en el primer semestre de 2008.
Las perspectivas macroeconómicas para el año entrante difícilmente pueden empeorar. Las probabilidades de que el mundo se adentre en la primera recesión global desde la Segunda Guerra Mundial aumentan a medida que se conocen nuevos indicadores reales y de confianza.
A pesar de la criba sufrida por el sector inmobiliario español este año, la reordenación continuará durante 2009. Igualmente el riesgo de más concursos acecha todavía al sector.
El panorama de compradores potenciales esperando una mayor bajada de los precios y de bancos siendo más exigentes en la concesión de hipotecas no parece que vaya a cambiar en los próximos meses.
Sólo resistirán el embate de la crisis financiera las entidades más fuertes, pero también las que logren mantener su reputación entre los inversores.
Las previsiones generales para el año que viene son pesimistas, y la situación de las pequeñas y medianas empresas españolas no es una excepción.
El sector del automóvil prevé un primer semestre tan complicado como lo ha sido 2008, en el que las ventas se desplomaron. El segundo es aún una incógnita.
El Banco Central Europeo (BCE) ha aliviado los costes con las rebajas de los tipos de interés, pero las empresas seguirán vendiendo activos para sobrevivir.
La crisis económica, la elección de Barack Obama como presidente de Estados Unidos, la tragedia de Barajas... Muchas más cosas ocurrieron en 2008.