Marce Redondo, Madrid
Las exportaciones se han convertido en la principal vía de muchas empresas españolas, si no la única, para tratar de paliar los efectos de la crisis. El pasado ejercicio el comercio exterior concluyó favorablemente, representando prácticamente la única fuente de crecimiento de la economía española. El aumento del comercio internacional permitió este comportamiento positivo, según el análisis sobre esta actividad realizado por la escuela de negocios Esade. Las exportaciones reales de bienes aumentaron alrededor del 11% mientras que las importaciones se mantuvieron en niveles similares a los del año anterior.
Los destinos donde se alcanzaron los mejores resultados fueron Reino Unido y los países incorporados recientemente a la Unión Europea; asimismo aumentaron con fuerza las ventas dirigidas a países de la OPEP y a Rusia. Las exportaciones de servicios turísticos también se incrementaron considerablemente, sobre todo durante la campaña de verano. Las cifras de entradas de turistas y de pernoctaciones hoteleras se recuperaron de forma destacable hasta niveles muy parecidos a los alcanzados antes de la crisis. Todos los países de la zona euro que tenían déficit altos de su balanza por cuenta corriente en 2010 los redujeron a lo largo de 2011, pero España ha sido el único que lo ha hecho gracias a un aumento de las exportaciones y no sólo por la disminución de las importaciones. La cuota de participación de los bienes españoles en los mercados mundiales creció a lo largo de 2011.
De cara a 2012, si, tal como se estima, la economía de la zona euro experimentará una leve o ninguna mejoría, será de vital importancia que el sector exportador logre afianzar sus exportaciones en aquellas zonas donde el crecimiento aun es sostenido, es decir en las economías emergentes. También será importante mantener las ganancias de competitividad a través de la contención de costes y márgenes, señala el estudio de Esade.
Siguiendo la estela marcada el pasado ejercicio, en enero de 2012 las exportaciones siguieron mostrando cierto dinamismo, mientras que las importaciones registraron descensos. Así, las primeras crecieron un 3,9% en tasa interanual, mientras que las segundas anotaron un retroceso del 3,1%. En consecuencia, el déficit comercial descendió un 25,8% interanual, para contabilizar 3.655,2 millones de euros.
Los principales sectores exportadores han sido bienes de equipo (18,9% del total mensual) y alimentos (16,3%), que han registrado avances interanuales del 11,8% y 7,4% respectivamente. En el resto de actividades, las ventas externas han experimentado avances excepto en automoción, productos químicos y otras mercancías. Con respecto a las importaciones, han descendido en todos los sectores, excepto en los energéticos, los alimentos y otras mercancías. Los productos energéticos se sitúan en primer lugar (24,4% del total mensual), aumentado un 1,4% interanual.
El apoyo a las empresas exportadoras por parte de las diferentes administraciones es de vital importancia, sobre todo para las pequeñas y medianas. Por ejemplo, el Instituto de Comercio Exterior (Icex) ofrece diversos programas de ayuda a las compañías que se inician en la internacionalización, vía exportación o inversión, mediante la sensibilización sobre las oportunidades empresariales que proporciona la salida a otros mercados, el asesoramiento a pymes sin experiencia en el exterior o la actuación sobre áreas esenciales de competitividad de las pymes para facilitar su inicio en los mercados exteriores. Pero no sólo los organismos públicos son de gran ayuda, también las entidades financieras ponen a disposición de las empresas asesoramiento especializado. Es el caso de Ibercaja que, a través de su división de comercio exterior, ofrece a sus clientes un servicio profesional y los elementos necesarios para emprender y desarrollar con éxito cualquier proyecto de internacionalización, como son los servicios de pago y de cobro.