Qué ha cambiado en cada autonomía.
Los padres de la Constitución de 1978 carecían de un catalejo eficaz para poder anticipar hasta qué punto el debate territorial iba a convertirse en un foco de polémica más o menos recurrente.
Andalucía ha dejado atrás la lacra del subdesarrollo gracias, en buena medida, a los generosos fondos europeos.
Hace 30 años, con el sistema democrático recién estrenado, Aragón recrudecía su discurso tradicional de agravios.
Asturias ha padecido como nadie el trance de pasar de un tejido económico con reminiscencias decimonónicas a un futuro basado en la tecnología de vanguardia y el sector servicios.
Si algo ha cambiado en Baleares durante los últimos 30 años es que las islas siguen siendo el destino ideal de millones de europeos para pasar sus vacaciones.
De emisora a receptora de inmigración. Algo tan simple como ese cambio da una idea de la evolución de Canarias en los últimos 30 años.
El marasmo social que vivió Cantabria a finales de los años setenta por la reconversión industrial bien podría haber servido de guión del filme Los lunes al sol.
¿Cuáles han sido los principales cambios? "Uno de los secretos por los que hemos dejado de ser la España profunda y se ha comenzado a ser la España emergente no es otro que toda su sociedad"..
Un periodo de 30 años es tiempo suficiente como para realizar un cambio radical de modelo económico, social y cultural de un territorio. Esto es lo que ha ocurrido con Castilla y León.
Años, lustros de competitividad empresarial basada en costes atractivos y unas buenas comunicaciones con Europa se han marchitado rápidamente en Cataluña desde 2000.
Quizá el dato que mejor resuma el cambio que ha experimentado la economía de la Comunidad Valenciana en los últimos años sea el de la tasa de cobertura de su comercio exterior.
Melilla y Ceuta son dos ciudades autónomas ubicadas en territorio africano y con muchas cosas en común. Sus economías están condicionadas por la falta de territorio, el excesivo peso del sector servicios y la falta de estadísticas.
A finales de los setenta, Extremadura vivía los últimos coletazos de la masiva emigración que, en menos de dos décadas, hizo que abandonaran la comunidad más de 700.000 personas.
A lo largo de las últimas tres décadas, Galicia ha pasado de ser una comunidad eminentemente agraria y rural a tener la estructura económica de un país moderno..
Ninguno de los grandes iconos que hoy polarizan la vida cotidiana de Logroño existía, ni siquiera en proyecto, en 1978.
Si un madrileño visitase su región después de 30 años sin pisarla, la encontraría extrañamente irreconocible, aparte de los nuevos vecinos de otros países.
Murcia ha pasado de ser una región agrícola a una de las economías más avanzadas.
Navarra forma parte del grupo de las 15 regiones más solventes de Europa. La comunidad foral ha sabido potenciar sus actividades tradicionales.
La positiva transformación económico-empresarial que ha experimentado el País Vasco en los últimos 30 años no se puede entender sin una actuación público-privada.