Cinco Días | Madrid | 23-12-2010
España ha tocado el cielo y el infierno en primera década del siglo XXI en términos económicos. Arrancó con la plena integración en Europa, como nunca la había tenido hasta entonces, y termina con la mayor crisis económica que se recuerda, con crecimiento languidecente y con revisión de los fundamentos que nos metieron en el euro. El salto cuantitativo de las magnitiudes económicas y financieras de España ha sido vertiginoso, pero es cuestionable dilucidar si hoy viven los españoles mejor que cuando echó la persiana el siglo XX. España está financieramente más protegida por ser socio del club euro, y con ella los activos de los particulares; pero está también más desarmada de las herramientas que en el pasado ha utilizado para recomponer las situaciones críticas. En términos financieros, y simplificando, tenemos el doble de lo que teníamos, pero también debemos el triple de lo que debíamos. En términos económicos, hay cinco millones más de personas con trabajo, aunque también dos millones más en desempleo, a las que no les será fácil encontrar alternativa.
Medir el nivel de vida, que no necesariamente determina si se vive mejor o peor, no es una tarea fácil. Pero a la luz de los datos la primera conclusión es que el avance de España es más cuantitativo que cualitativo: tiene más empleo, más riqueza acumulada tanto financiera como inmobiliaria, entre otras cosas, porque tiene más población, mucha más población.

Pero tomando la variable renta per cápita, España está estancada en los valores del ejercicio 2006, tras dos años de ajuste severo, y deflactando los índices nominales para adjudicarle su valor real, el retroceso descendería a una horquilla de entre 2002 y 2003. España es más rica, pero los españoles no necesariamente lo son, y, por circunstancias de la coyuntura, nunca como ahora han estado tan preocupados, tan pesimistas, por la evolución de la economía nacional.
El ingreso de España en el euro proporcionó una estabilidad financiera desconocida hasta entonces por estos pagos. Pero puso a disposición de agentes económicos tradicionalmente indisciplinados el veneno de los desequilibrios, que han acumulado tal proporción, que amenazan ahora con tener varada la economía unos cuantos años.
Gráficamente, el hecho más significativo de cuantos surgieron en los primeros compases del siglo, con resultados dramáticos para la economía, fue transformar en la mente de los españoles la moneda de cien pesetas en 1 euro. Creer que cien pesetas eran un euro, y ajustar los comportamientos mentales de la vida cotidiana a tal circunstancia, supuso encarecer, de golpe, un 66,386% los servicios básicos (el café, la caña de cerveza, el periódico, la barra de pan). Tal fenómeno desató una espiral de precios y costes que sólo fue encajada por la población por otro hecho paralelo que lo anestesiaba: tipos de interés reales negativos durante unos cuantos años, que desataron una euforia inversora, gastadora, cuyo pernicioso vértice fueron los precios de las casas, con niveles hoy de todo punto infinanciables para el común de la gente.
1 jose - 09-03-2011 -20:23:22h
la crisis
2 fercuco - 09-03-2011 -19:20:19h
¿Aprenderemos los españoles de esta década?. Si abandonamos nuestra obsesión por ser propietario del chabolo donde vivimos y forzamos a las autoridades a que no construyan mas viviendas protegidas y OPTEN POR EL ALQUILER creo que no volverá a pasar mas estas burbujas pero si seguimos cuchicheando en el bloque de nuestra vivienda ese es el "alquilado" tropezaremos una y otra vez en la misma piedra yo ya recuerdo situaciones similares y no soy mayor
3 rum - 04-03-2011 -01:19:35h
El problema es el dinero que ha ido, desvanecido, en juergas, comidas y putas, joder como se la han pasado algunos¡¡¡¡¡