Cinco Días | Madrid | 23-12-2010
Afinales del siglo XX había dudas sobre si el euro llegaría a nacer. En concreto, dudas sobre la viabilidad de un proyecto en el que participarían países tan dispares como Alemania y Portugal. Ahora que termina la primera década del siglo XXI está en cuestión la capacidad de supervivencia de la divisa europea. Pero el debate ya no se centra en argumentos económicos sino políticos, porque más de un inversor sospecha que se ha resquebrajado la argamasa institucional que mantiene en pie la Unión Monetaria.
La estructura se ha tambaleado en 2010, sacudida por una crisis económica de más de tres años que ha llevado a más de un gobierno y a buena parte de la opinión pública a ver el euro como origen o agravante del problema. La primera grieta del compromiso político de las capitales europeas quedó a la vista en febrero de este año, cuando Berlín se resistió a ayudar a Grecia.

El castigo de los mercados no se hizo esperar. Y se ha traducido en un progresivo encarecimiento de la deuda pública de la mayoría de los 16 miembros de la zona euro. Hasta el punto de que la moneda única cumplirá el próximo 1 de enero sus primeros 12 años de vida con dos de los socios (Grecia e Irlanda) incapaces ya de refinanciar su deuda sin ayuda del resto de la Unión.
Y la lista de damnificados puede aumentar durante 2011, con Portugal, España o Italia en el punto de mira de unos inversores que parecen dispuestos a comprobar la resistencia de los lazos políticos que unen la zona euro.
Estos vínculos se dejaron bastante sueltos durante la creación de la Unión Monetaria, con el Pacto de Estabilidad y Crecimiento como único garante del compromiso de los socios con la disciplina fiscal. Aun así, la década que termina arrancó con un boom crediticio mundial en el que los mercados no se molestaron en distinguir el riesgo asociado a la deuda soberana de cada uno de los miembros de la zona euro.
Las alarmas no saltaron cuando Grecia adoptó la moneda en 2002, tras cumplir los criterios de Maastricht con datos revisados después, ni cuando Alemania y Francia dinamitaron el Pacto de Estabilidad en 2003 ante la imposibilidad de mantener sus déficit públicos por debajo del 3% del_PIB. Nada impidió que España, Portugal, Italia o_Grecia, países cuya deuda mantenía un diferencial medio de 500 puntos con el bono alemán antes del euro, siguieran disfrutando de la misma confianza que Alemania.
Pero la supuesta unidad de la zona euro a ojos de los inversores reventó tras la crisis financiera de 2008. Y los mercados empezaron a desconfiar de unos países cuyas necesidades de financiación se dispararon después de verse forzados a destinar ingentes recursos públicos al rescate del sector bancario o a mantener la demanda interna.
1 jose - 09-03-2011 -20:23:22h
la crisis
2 fercuco - 09-03-2011 -19:20:19h
¿Aprenderemos los españoles de esta década?. Si abandonamos nuestra obsesión por ser propietario del chabolo donde vivimos y forzamos a las autoridades a que no construyan mas viviendas protegidas y OPTEN POR EL ALQUILER creo que no volverá a pasar mas estas burbujas pero si seguimos cuchicheando en el bloque de nuestra vivienda ese es el "alquilado" tropezaremos una y otra vez en la misma piedra yo ya recuerdo situaciones similares y no soy mayor
3 rum - 04-03-2011 -01:19:35h
El problema es el dinero que ha ido, desvanecido, en juergas, comidas y putas, joder como se la han pasado algunos¡¡¡¡¡