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Las compañías
discográficas están inmersas en una profunda crisis que
afecta, por extensión, a casi toda la industria de la música.
En los últimos años han empleado una gran cantidad de
recursos en su lucha contra el pirateo pero, lejos de salvar su negocio,
están consiguiendo enemistarse con el consumidor, una pelea cuyo
punto culminante en 2003 fue la decisión de las discográficas
norteamericanas de demandar a 261 internautas por copiar y distribuir
música ilegalmente por Internet. Mientras tanto, la venta ilegal
de música por los llamados manteros se ha convertido
ya en algo habitual en las calles españolas.
FOTOGRAFÍA: Gorka Lejarcegi
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