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El 2 de julio de 2003, el ícono
mundial del fútbol se hizo carne en Madrid, y en el Real Madrid. Florentino
Pérez presentó en un acontecimiento mundial a David Beckham, el sexto
galáctico, llegado a la plantilla a cambio de 24 millones y medio de
euros. La presentación estuvo al nivel del personaje. Periodistas de
todo el planeta escudriñaron sus vaqueros rotos, sus botas camperas,
su brillante en la oreja, su inseparable Victoria... Todo sin tocar
un balón. La mercadotecnia al servicio de un futbolista, la piedra filosofal
del proyecto de Florentino Pérez.
FOTOGRAFÍA: Gorka Lejarcegi
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