Cómo debe vestir la mujer de negocios? Que la imagen importa es algo que nadie pone en duda. Quizá no sea lo único que cuenta, pero es una verdad como un templo que muchas veces una imagen habla por sí sola. En el mundo de los negocios esto también ocurre y adaptar la imagen externa a cada circunstancia es fundamental, aunque sin dejar de ser una misma o los resultados pueden no ser los deseados.
Paz Herrera, directora de la oficina de Madrid de la empresa de asesoría de imagen y estilismo Qué me pongo, señala que lo más importante es adecuarse a la filosofía de la organización en la que se desempeña el trabajo. 'Es un error muy común, a la hora de elegir el vestuario, preguntarse ¿qué me gusta? y no lo importante, que es: ¿dónde estoy? Una mujer en un puesto de responsabilidad de una empresa será la imagen de la empresa y debe transmitir los valores de esa compañía. Esto supone tener una imagen acorde con todo ello', apunta.
Por ejemplo, en el sector financiero y legal, la experta asegura que el traje es la estrella y que la mayoría de las mujeres optan por el que incluye pantalón. Sin embargo, 'tampoco está fuera de lugar un vestido con chaqueta de punto o una falda con blusa. La clave es que las faldas no sean muy cortas ni los escotes muy pronunciados. Hay que tener presente que se va a trabajar', comenta la asesora de imagen.
Hay otros sectores más creativos en los que las mujeres deben demostrar que siguen las tendencias y se pueden permitir algo más de informalidad en el vestir. 'Aquí sí es más factible echar mano de la imaginación en los colores y en hacer apuestas más arriesgadas. Incluso sería posible ir en alguna ocasión con vaqueros a trabajar. No desteñidos y rotos, pero sí en oscuro, de tela fuerte y con tacones', propone la experta. 'La clave es demostrar la creatividad en la forma de vestir, que sigues las tendencias, pero sin ir disfrazado', añade.
Sea cual sea el ámbito laboral, tan poco productivo puede resultar ir demasiado informal como parecer salida de un catálogo de moda. Las expertas señalan que hay que saber qué estilo se tiene y vestirse en función de éste, aunque adaptado a cada circunstancia. Ser una misma es sin duda una parte del éxito, pero siempre teniendo en cuenta con quien nos estamos relacionando.
Para poder estar a la altura en todo momento, un buen fondo de armario es una de las piezas clave, aunque luego la labor realmente importante es hacer la combinación ganadora.
En él deberá haber al menos tres trajes completos. Además, por cada traje, tres piezas para arriba y varias más para abajo (pantalón o falda) combinables con las chaquetas de esos trajes. Tampoco puede faltar un abrigo de vestir, por la rodilla, en tono oscuro. Se trata de dar con una pieza atemporal de la que, durante un tiempo, siempre se pueda echar mano. Por ejemplo, una gabardina/trench y otra prenda de abrigo tipo tres cuartos con un aire sport, que sea versátil para los días en que se pueda perder un poco de formalidad. 'Para los pies, zapatos marrones, negros y unas botas altas, que también pueden dar un buen resultado. Además, algún vestido en crêpe de seda, vestidos de cóctel, zapatos de vestir y bolso de mano', comenta Herrera.
Desde la empresa de asesoría de imagen Qué me pongo señalan que las ejecutivas españolas se encuentran en un buen nivel en relación a otros países de nuestro entorno, aunque quizá con un estilo algo más clásico. Francia, Italia y España, indican, son los países que cuentan con ejecutivas mejor vestidas.
El gran problema, sin embrago, está en la mujer que ocupa un puesto intermedio y de ahí pasa a uno de mayor responsabilidad. Ahí es donde la mayoría suele perder pie. En el salto del nivel bajo al medio y del medio al alto es donde más
¿Qué me pongo?
En este pequeño manual de estilo, cualquier mujer puede encontrar algunos sabios consejos que le ayudarán a encontrar las prendas que mejor le sientan a su cuerpo, el peinado que más favorece a su cara o el maquillaje adecuado para su tono de piel, pequeños trucos para hacerse visible sin llamar la atención. Que el cuello pico aporta esbeltez, la manga corta puede aportar volumen o la línea vertical altura, son algunos aspectos que pueden ayudar a vestirse pata triunfar fallos se ven.
Se debe evitar
Ropa demasiado apretada. Ir demasiado ceñida es impropio en el entorno de trabajo y, además, no favorece.
Color en exceso. Los colorines y los grandes estampados no sientan bien. El color es positivo, pero siempre con una buena combinación
Ir muy maquilladas. Da mala imagen. Sin embargo, los especialistas aseguran que se ve mucho. Lo peor: exceso de tonos muy oscuros de piel, con labios muy marcados y sombras multicolor.
Perfumes intensos. Sólo para la noche y con cuidado. Los perfumes deben ser frescos, porque si no lo son invaden el espacio de los demás.
Las joyas excesivas. Es mejor algo discreto. Lo vistoso para la noche.
El look total. Nada de vestir todo de la misma marca, con maxibolsos, taconazo, pantalón pitillo y vestidito y gafas de sol con idéntico logo.
Leggins. Se llevan, pero no son para trabajar.
Hermès apuesta por la importancia del toque personal
Desde Hermès proporcionan algunas pistas para vestir a la mujer ejecutiva. Lo fundamental, apuntan, es que no es la ropa la que hace a la persona, sino la propia mujer la que le da carácter a lo que lleva. Si ocurre lo contrario... es que algo falla. Beatriz Goizueta, directora de comunicación de la firma de moda, asegura que no es partidaria de etiquetar a ninguna mujer y que lo importante es que se sienta cómoda vistiéndose dentro de su propio estilo. Además, señala que siempre hay cabida para el toque personal y que es precisamente en este aspecto donde puede radicar el éxito de la manera de vestir. 'Con ese toque personal se transmite la energía especial que llega a la persona que tenemos delante', afirma la experta, para quien uno de los errores más frecuentes es querer llamar la atención por la forma de vestir. 'Creo que hay que aspirar a otros medios, como la simpatía, la educación, seducir así me parece más interesante', añade.
Al preguntarle a esta experta qué no debe faltar en el fondo de armario de una ejecutiva, señala que el sentido del humor, la honestidad y la feminidad son algunas de las prendas más importantes.
Beatriz Goizueta apuesta por los zapatos que resulten más cómodos a la persona que los tenga que llevar. En cuanto a los complementos, afirma que lo más importante es encontrar la armonía entre todos ellos. 'Sí a las joyas, si te gustan, y si no, también se puede recurrir a la fantasía', comenta la responsable de comunicación de Hermès. Otro de sus consejos es jugar con el color, que puede decir mucho de uno mismo.
Loewe se decanta por el tacón y las joyas de calidad
Begoña Zunzunegui (creadora de la firma de decoración y mobiliario Becara), las hermanas Koplowitz, Carine Roitfeld (editora en jefe de la edición francesa de la revista Vogue) o Aerin Lauder (vicepresidenta de Creatividad Global de Estée Lauder) son algunas de las ejecutivas mejor vestidas, según afirma Estefanía Quiroga Dotras, product manager de pret-à-porter-mujer de Loewe.
La representante de la firma de moda asegura que las mujeres de negocios que hay en España se caracterizan por poseer un estilo algo más clásico, pero 'van elegantes e impecables', comenta. ¿Y cuál es su color? La experta de Loewe destaca el ante oro como el más característico. Para Estefanía Quiroga, el traje de chaqueta con falda o pantalón pueden ser igual de elegante y su elección debe basarse en lo que más favorezca a cada mujer. Cómo el resto de expertas asegura que vestir acorde con el estilo personal es una de las claves del éxito. Sólo así se podrá expresar la personalidad a través de la moda.
Una apuesta segura para el fondo de armario: una camisa blanca de popelín y unos tacones. La responsable de Pret-a-Porter mujer de Loewe se decanta, sin duda, por los zapatón de tacón, 'menos para alguien como Sigourney Weaver', afirma. Y es que la actriz estadounidense destaca por su altura de 1,85.
Los complementos más importantes son el bolso y los zapatos, 'es a donde se van los ojos'. Y si se opta por las joyas, mejor pocas y de calidad. 'Desde una brillante hasta un cordón de piel', apunta Estefanía Quiroga.