Hasta los euroescépticos de Londres celebraron ayer el anuncio de la puesta en marcha de las negociaciones para un acuerdo de liberalización comercial entre la Unión Europea y EE UU. El primer ministro británico, David Cameron, atribuyó la buena nueva solamente al presidente estadounidense, Barack Obama, con quien dijo haber comentado el plan el pasado lunes. Mal que le pese a Cameron, sin embargo, el acuerdo responde a una iniciativa de Bruselas y será negociado por la Comisión Europea en nombre de los 27 socios de la UE, incluido Reino Unido mientras siga en el club.
Hecha esa salvedad, solo cabe felicitar a la UE y a Estados Unidos por atreverse a intentar el mayor acuerdo comercial de la historia. Las dificultades, como reconocieron ayer los protagonistas, se antojan enormes, dadas las discrepancias a ambos lados del Atlántico en materias tan sensibles como legislación medioambiental, protección al consumidor o apertura de los mercados públicos. Pero la recompensa es mayor, porque se consolidaría la mayor área comercial del planeta y ayudaría a desterrar tensiones económicas y monetarias como las provocadas por la crisis actual. La paz comercial entre las áreas dólar y euro solo puede redundar en un crecimiento y una estabilidad muy deseables para todo el planeta.
Comentarios
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1 António Marques Pinto - 14-02-2013 -08:49:04h
Agora que os países europeus se aproximam de mercados não tradicionais, nomeadamente na América Latina e na Àsia, os EEUU sentem o seu domínio económico ameaçado e é por isso que tentam seduzir a Europa. A iniciativa da União Europeia no mesmo sentido não é senão a preocupação dos países ricos da Europa perante a procura de mercados externos por parte dos países desfavorecidos do Sul. E a aliança ideológica do Atlântico.