La llegada de François Hollande a la presidencia francesa aspira a convertirse en un punto de inflexión política dentro del debate sobre austeridad y crecimiento que se está desarrollando en Europa. Bruselas anunciaba ayer, apenas 24 horas después de la victoria del líder socialista, su disposición a revisar los calendarios de ajuste presupuestario para adaptarlos a la situación macroeconómica de cada país. Pese a ello, todo apunta a que la capacidad de maniobra de Hollande para impulsar un rediseño de la agenda estratégica europea será limitada. No ocurre lo mismo, sin embargo, con las citas electorales que la canciller alemana, Angela Merkel, y su partido, la CDU, están afrontando en los länder del país, cuyo resultado puede determinar de un modo mucho más enérgico un cambio en la política de austeridad que hasta el momento Berlín ha impuesto con mano de hierro. Más allá de ese debate, el fin de semana electoral en Europa se ha saldado con un agravamiento del horizonte político y económico de Grecia. El ascenso de fuerzas políticas que defienden una renegociación del rescate con Bruselas o una salida del euro no solo amenaza con fracturar la frágil convivencia social en el país, sino que constituye una verdadera espada de Damocles política sobre una Europa cada vez más dividida e inestable.
Comentarios
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1 mar báltico - 08-05-2012 -12:39:52h
Mis tres puntos de vista. Los ciudadanos alemanes apoyan la política de Merkel y por lo tanto los dos partidos grandes, los conservadores y los socialdemócratas, solo que el acento difiere. Hollande ha lanzado grandes palabras pero no ha dicho como quiere financiarlo. Con dinero alemán? Francia misma produce déficits que es un contento. Y en Grecia espero nuevas elecciones. Un status quo insostenible.