Buscador

Tribuna - Pedro Díaz Cepero

¿Enajenación mental transitoria?

  • meneame

Pedro Díaz Cepero - 16/06/2012 - 07:00

Aturdidos por la situación actual, cabe preguntarse qué le ha sucedido a la clase política española en los últimos 15 años, especialmente a la comprometida con el ejercicio del poder. Qué suerte de episodio alucinatorio ha eclipsado la zona neuronal de su cerebro implicada en la racionalidad. Cómo explicar si no tal acumulación de desatinos en las decisiones de la inversión y gestión de lo público.

Qué fiebre ha llevado a querer tener más aeropuertos que Alemania, a impulsar macrorrecintos feriales sin perspectivas de negocio, a inaugurar auditorios y centros de congresos infrautilizados, museos de arquitectos con pedigrí, pero sin obra, a trazar recorridos y paradas de AVE sin viajeros, a cortar la cinta de inauguración de universidades. Cómo es posible que contemos con el mayor número de coches oficiales por km2 del mundo, alicatados hasta el techo en comunidades endeudadas hasta las cejas. Cómo es posible que se hayan creado cientos de sociedades fantasma al amparo del dinero público, sistemáticamente sustraídas a cualquier tipo de control presupuestario y parlamentario. Cómo es posible que se hayan utilizado mayoritariamente las cajas como brazo financiero de los partidos en el poder, al servicio de los amiguetes de turno en créditos, retiros e indemnizaciones, gestionadas por advenedizos y con el silencio apócrifo de los consejeros. En fin, la lista de agravios al transeúnte es tan interminable como limitadas las responsabilidades exigidas a todos ellos. ¿Es esta una de las características diferenciales de nuestro sistema?

Estas inversiones histriónicas, de etiqueta electoralista y escasa justificación, ¿han sido la expresión del egocentrismo de unos, la enajenación mental de otros o, sencillamente, tenían el objetivo final de hacer caja con la línea que nunca aparece en los presupuestos? Y qué se podía esperar de la cultura del pago, que llevaba a muchos ayuntamientos a tener en los cajones facturas sin abonar uno, dos, tres y hasta diez años. La crisis no ha hecho más que adelantar un diagnóstico de locura que más pronto que tarde habría emergido. La continuación del discurso nos lleva a visionar unas comunidades autónomas desquiciadas en el gasto -afortunadamente hay excepciones-, hasta ahora sin control, con todos los defectos acoplados a nuestro siglo de los reinos de taifas, derivados siempre de la instrumentalización del poder. No se trata de hacer un alegato en contra del Estado de las autonomías y a beneficio del centralismo, como viene siendo habitual últimamente, y sí a favor de su regeneración en Administraciones profesionales alérgicas al amiguismo, colaboradoras del Estado en la ejecución presupuestaria y funcionales en la gestión de sus competencias, propiciando economías de escala, unidad de mercado y la máxima cohesión/igualdad.

El país se ha dejado arrastrar estos años por una bonanza que ha nublado la necesidad urgente de cambios en la estructura económica. Lástima, porque en momentos de prosperidad hemos perdido la oportunidad histórica de acomodar nuestro modelo económico y la composición de nuestro PIB a una nueva etapa del desarrollo mundial. El modelo económico español, desprovisto del impulso de la construcción, ha mostrado su anemia estructural, asociada a un viciado comportamiento político de corrupción y megalomanía.

El sistema financiero, vinculado a la oligarquía del suelo y muñidor de esta estrategia de crecimiento, ha terminado por sucumbir arrastrado además por una crisis internacional anclada en los movimientos especulativos cíclicos del sistema capitalista. Esta acumulación de desequilibrios en la estructura económica del país nos hace más débiles a la hora de remontar y, de momento, se ha llevado por delante algunas de las conquistas de las clases medias y menos favorecidas en los ámbitos laborales, sanitarios y educativos. ¡Casi nada!

Pero los ciudadanos no debemos renunciar a nuestros derechos, al Estado de bienestar o a la organización autonómica. Son posibles, aunque requieran una reflexión profunda sobre la perversión del sistema y los vicios creados, un cambio de cultura-país. Hace tiempo que deberían haberse puesto en marcha acciones de estímulo para la economía y liberado de trámites administrativos muchas actividades. No es cierto que no haya dinero suficiente. Es más un problema de asignación del gasto, de distribución presupuestaria, de progresividad fiscal. Las soluciones pasan por la inversión en sectores productivos, en la economía del conocimiento, en las TIC, en I+D+i, en el acondicionamiento de un sistema fiscal hoy regresivo: la aportación de las grandes fortunas, fundaciones y Sicav, la fiscalidad de las grandes empresas, los nichos de fraude, etc.

Recortes, sí, pero a los privilegios de determinada clase política, a la desigualdad jurídica y a la impunidad legislativa de algunos. ¿Por qué se ha ultimado antes una reforma laboral que reduce claramente los derechos de los trabajadores, en lugar de proponer una reforma fiscal progresiva, generadora de ingresos para la inversión, el crecimiento y el empleo?

Pedro Díaz Cepero. Sociólogo y consultor de empresas


Comentarios

  • 1 juan - 17-06-2012 -23:38:12h

    Pregúnteselo a Aznar, que fué quién diseñó todos esos aeropuertos, que ya está bien de generalizar cuando nos interesa. No decían nada , sino que aplaudían, cuando se inauguró un aeropuesto en Logroño, habiendo varios a 70 KM. Qué listos somos todos ahora, pero entonces silencio o aplausos. Se ocultan los tiempos que se necesitan desde que se piensa una infraestructura hasta que se finaliza, lo mismo que con la burbuja inmobiliaria, cuando TODAS LAS VIVIENDAS VENDIDAS EN 2007, habían sido planificadas con almens de 3 años de antelación,para cargar responsabilidades a quién no las tiene. Las CCAA del PP, son las principales autoras de estos desaguisados, cuyo único objetivo era el negocio de la construcción,que tan buenos réditos han dado a muchos, desmantelando el resto áreas productivas, pero España iba bien. Es imposible desmontar tanta mentira acumulada.

  • 2 Juan Español - 16-06-2012 -18:24:49h

    ... porque la izquierda ha traicionado sus principios y se ha conformado con gestionar -creían que eficazmente- un sistema oligárquico. Y la derecha se ha enquistado en las nuevas instancias de poder (comunidades autónomas y ayuntamientos democráticos), sin abandonar la banca ni lo medios de comunicación.

  • 3 Juan Español - 16-06-2012 -18:22:25h

    ¿Por qué, por qué, por qué? Porque los que han estado en el poder o eran representantes de los oligarcas de siempre, o eran los oligarcas de siempre, o se han dejado engatusar por los oligarcas de siempre. Porque nuestra democracia de democracia tiene el nombre y lo meter un trocito de papel en una urna cada cuatro años, pero las opciones son siempre lo mismo, con un maquillaje un poco diferente.

Normas de uso

  • Esta es la opinión de los internautas, no de CINCODIAS.com
  • No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes.
  • Reservado el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Comentario
Datos personales


ver más índices

Mercados
EURO / DOLAR 1,2836 $ divisas
Buscar acción de este índice

valores del Ibex 35

Estamos en Facebook

Conoce nuestra página de Facebook y hazte fan para tener las noticias en tu muro.

Síguenos en tu móvil

Entra en las aplicaciones de Cinco Días y accede a toda la información financiera.

Visita nuestro Twitter

Conoce nuestra página de Twitter y síguenos para tener las noticias más importantes.

Blogs: últimas entradas

ver más

Asociados
© ESTRUCTURA GRUPO DE ESTUDIOS ECONÓMICOS S.A.- Miguel Yuste, 42 - 28037 Madrid [España] - Tel. 91 538 61 00