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Tribuna - Vicente Castelló Roselló

Empleo público y mercado laboral

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Vicente Castelló Roselló - 03/08/2012 - 07:00

Los últimos datos de coyuntura económica nos han suministrado datos referentes al mercado laboral. Así, en julio el desempleo registrado descendió en 27.814 personas con un aumento interanual del 12,4%, según los Servicios Públicos de Empleo.

Por otra parte, la encuesta de población activa (EPA) correspondiente al segundo trimestre también nos ofrecía datos, pero esta vez negativos. A pesar del efecto estival, el paro aumenta en 53.500 personas, con un crecimiento interanual del 17,78%.

Sobre el mercado de trabajo se manifiestan tanto los efectos más perjudiciales de la crisis como la aplicación de las medidas de ajuste económico. El paro no es cualquier agregado macroeconómico, es un indicador de la tensión del mercado de trabajo y de la sociedad en su conjunto.

La preocupación por la economía conduce a una obsesión por la prima de riesgo. Su seguimiento permanente parece como si fuese lo único importante en nuestras vidas. Tanto es así que ello nos hace olvidar cuál es la mayor preocupación de los españoles: el drama del paro, según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Los parados son las verdaderas víctimas de la crisis económica que padecemos en nuestro país sean parados procedentes del sector público o privado. En definitiva, unos y otros pasan a engrosar las filas del desempleo. El paro destruye el proyecto personal.

Determinados expertos se empeñan en demostrar que el empleo, en el segundo trimestre del año en curso, ha evolucionado positivamente debido a que se han perdido 63.000 (-2%) empleos en el sector público y en el sector privado se han creado 47.100, dejando un saldo negativo de 15.900 puestos de trabajos perdidos. Es decir, como el sector mercado ha creado empleo aunque se destruya empleo público y dé como resultado que se destruya el empleo global, el mercado laboral funciona.

Es necesario tener en cuenta que cuando se recortan las plantillas en el sector público con el único objetivo corto placista de hacer caja, y sin haber realizado previamente el diseño de un plan de eficiencia en la gestión de recursos humanos, se produce una pérdida de conocimiento y habilidades en dichos recursos. En este sentido, mejorar la eficiencia de las Administraciones públicas tiene que ser siempre un objetivo prioritario y no solo porque se tenga falta de liquidez.

Un ejemplo concreto nos lo proporciona Canadá donde la implantación de sus medidas de rigor presupuestario para eliminar el déficit público fueron de tal magnitud (eliminación de un tercio de la plantilla de funcionarios públicos) que dos años después, como consecuencia de la pérdida de conocimiento y de saber hacer, se vieron obligados nuevamente a contratar a la mayoría de los despedidos. No se puede destruir en un corto periodo de tiempo lo que tanto ha costado construir. Se necesita un periodo de largo plazo para construir know how.

Además el ahorro económico que se intenta conseguir no lo es tal. El despido de un funcionario público, en términos monetarios, no es equivalente al que se produce en la empresa privada. En esta última el ahorro en costes laborales es del 100%, ya que los gastos por prestaciones por desempleo los paga la Administración mientras que en la función pública no sucede lo mismo. Al salario que se ahorra la Administración hay que descontarle el coste en gastos de prestación por desempleo que paga la propia Administración. Sería interesante realizar estudios adicionales para comprobar el ahorro real que se produce ajustando las plantillas de la Administración pública tanto a nivel cuantitativo como cualitativo.

En un contexto de crisis aguda del empleo, en el diseño de las políticas de lucha contra el paro no son útiles las respuestas tradicionales de la acción pública. El trabajo no es una mercancía. El juego simple del mercado de trabajo no nos asegura disminuir la tasa de desempleo, Las políticas de empleo y su articulación con las políticas macroeconómicas son hoy más que nunca totalmente indispensables. Y deben ser una prioridad para luchar contra el desempleo masivo y la precariedad laboral. Una sociedad democrática no puede ser justa si no es capaz de reintegrar a los parados de larga duración (casi 3 millones) y de integrar a los jóvenes y a las personas poco cualificadas. La justicia social es un valor que es necesario reafirmar permanentemente.

Vicente Castelló Roselló. Profesor de la Universidad Jaume I


Comentarios

  • 1 jose maria gorosabel rebolleda - 03-08-2012 -13:36:40h

    Estamos perdiendo puestos de trabajo de forma indiscriminada por el mero ahorro? por las necesidades imperiosas de ajustar la caja? De los trabajadores de la función pública despedidos o que no se les renueva el contrato, son: enfermeras, profesores, médicos... Por los organismos públicos competentes ¿se están realizando estudios de a quién estamos despidiendo?. Todos los días recibimos correos planteando los "enchufados"de la administración, la proliferación de empresas públicas y demás historias para poder contratar en la administración sin el rigor de unas oposiciones, y seguimos sin noticias de a quien se está hechando.

  • 2 jose maria gorosabel rebolleda - 03-08-2012 -13:31:14h

    Los comentarios maximalistas nunca aciertan aunque tenga parte de razón. El problema de la Administración Pública es la entrada de personas sin una oposición que corrobore con lúz y taquígrafos su valía, lo que ha supuesto una entradade personas sin una capacidad contrastada. La mayoría de los funcionarios trabaj y trabaja bien, igual que en la privada hay trabajadores buenos y malos. En este artículo se pone de manifiesto dos puntos muy interesantes, uno que el ahorro por despido de un trabajador en la función pública es neto (laboral, no funcionario) y por otra que podemos estar desperdiciando conocimiento adquirido. Me parece un artículo muy apropiado aunque por lo cortito que es solo haya podido dar unas pinceladas

  • 3 pepe - 03-08-2012 -13:31:02h

    papa estado y gobierno no nos solucionaran nada, al contrario. si siguieramos con la peseta, devaluariamos y casi todo arreglado. como no es asi, debemos ser mas rapidos en adaptarnos. no despidos y si bajar sueldos lo que se pueda. bajara todo y lo notaremos menos. nos costara importar, a cambio mejoraremos las exportaciones, crearemos empleo, viviremos algo peor, pero viviremos.etc. etc.

  • 4 luiggi - 03-08-2012 -12:24:07h

    Luisito, majo. Seguro que cualquier empresa que alguien quiera montar se va a dedicar a exportar, sí hombre sí. Una peluquería, un salón de belleza, un quiosco, un cosetodo, una farmacia, etc, etc... todas empresas con un claro futuro de exportación. Venga ya. Y seguro que todo el mundo vale para estudiar idiomas, infomática...... En fin, somos 44 millones y tiene que haber gente "pa too", el que tenga envidia del sector público y no valga para estudiar o NO TENGA DINERO para prepararse unas oposiciones pues....Andrea Fabra

  • 5 fer - 03-08-2012 -11:54:34h

    A Luis: Si la gente prefiere invertir su tiempo en preparar unas oposiciones, es su problema. ¿Por qué no intentamos entonces que los trabajadores de la empresa privada tengan los mismos derechos que los trabajadores del sector público en vez de intentar hacerlo al revés ya que en todas los estudios que aparecen la productividad de las empresas españolas es bajísima mientras somos los que, de largo, nos pasamos más horas que nadie en la oficina?

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