Después de un inicio de año bastante prometedor, los nervios parecen apoderarse de los inversores. Esta vez el epicentro de la incertidumbre es Italia, país que este fin de semana celebra los comicios del los que saldrá el próximo primer ministro.
Si a finales de diciembre los sondeos daban la victoria a la coalición de centro-izquierda que lidera Pier Luigi Bersiani, en las encuestas conocidas el pasado 8 de febrero el resultado no parecía tan claro. El principal responsable de este giro es Silvio Berlusconi. Il Cavaliere vuelve a resurgir y se especula con la posibilidad de que termine logrando la mayoría en el Senado. Son precisamente estos rumores los que han llevado a la renta fija y variable italiana a experimentar una mayor inestabilidad desde finales de enero.
Los escenarios que se manejan son muy variados, aunque la mayoría de los expertos se decantan por una coalición entre Bersani y Mario Monti para hacerse con el control de la cámara alta. Esta idea es la defendida por Sabadell en su informe semanal. De ser así, y tras unos primeros momentos de volatilidad, el mercado recuperaría parte del terreno perdido en las últimas jornadas y lo interpretaría como un signo de continuidad de la senda reformista.
Sin lugar a dudas, la opción que más disgustaría sería la división de las cámaras, es decir, la victoria de Berlusconi en el Senado. Las regiones de Lombardía, Veneto, Sicilia y Campania jugarán un papel clave a la hora de decantar la balanza. En este contexto Azad Zangana, economista europeo de Schroeders, cree que Italia podría dar marcha atrás en los compromisos adquiridos con Bruselas. Movimientos de este tipo serían castigados por los inversores, haciendo mella con especial virulencia en el mercado de renta fija. No obstante, y ante un aumento de las presiones, el experto no descarta que tanto la CE como el BCE presionen a Berlusconi para seguir adelante con las reformas estructurales.
Daniel Pingarrón, estratega de mercados para IG, considera que la solución a la división pasaría por la convocatoria de nuevas elecciones, añadiendo más inestabilidad que la propia de un periodo electoral. "La cotización de la deuda italiana en el mercado secundario se sometería a fuertes tensiones y el contagio a España sería inmediato", indica.
Fuera de la eurozona el otro riesgo para los mercados es EE UU. El plazo para alcanzar un acuerdo y evitar el incremento de los impuestos está próximo a agotarse. En principio el próximo 1 de marzo y si nada lo remedia se activarían los recortes. Conforme se acerca el momento, y como ya ocurriera a finales de 2012, los inversores empiezan a ponerse nerviosos a pesar de que el consenso de los analistas espera un pacto de última hora. "El interés de ambos partidos para que la economía siga el actual ritmo de crecimiento acabará primando sobre cualquier disputa ideológica", señala Nuria Álvarez, de Renta 4.