Las entidades españolas captaron 48.067 millones de euros en depósitos de sus clientes en junio, el 1,1% más que un mes antes, según los datos provisionales publicados por el Banco de España.
Pese a que en un año los depósitos captados se han reducido un 27,4%, desde los 66.246 de junio de 2011, el dato de junio se suma a la subida experimentada en mayo tras el traspié que representó en abril un descenso del 10,5%.
Los datos del Banco de España indican que la guerra del pasivo, que las entidades financieras emprenden de forma intermitente para captar efectivo, ha comenzado a tener efecto, al tiempo que disipa la sensación de que las familias y empresas españolas que pueden permitírselo están sacando capitales del país.
Tal y como ha señalado el ministerio de Economía, la parte de depósitos de empresas y familias que se van de España es muy pequeña, apenas 4.100 millones de euros desde enero. Los particulares han decidido aprovechar los jugosos intereses que aplican las entidades financieras a los depósitos de sus clientes.
El tipo medio ponderado de los depósitos a plazo que ofrecían en junio a las familias era del 2,32% -por encima del 2,26% de mayo- y del 1,79% a las empresas, desde el 1,68% del mes anterior, aunque aún están lejos de los tipos que aplicaban las entidades hace un año, el 2,91% y el 2,34%, respectivamente.
Bancos y cajas acusaban la decisión adoptada en agosto del año pasado de penalizar mediante contribuciones adicionales al Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) a las entidades que comercializaban depósitos de alta remuneración, y esquivaban la norma lanzando al mercado productos distintos, como pagarés, con el inconveniente de que los clientes que compran estos productos no están protegidos por el FGD.