Los productores españoles de biodiésel siguen a la espera de que se les asigne una cuota de producción que garantice su viabilidad frente a las importaciones masivas de esta materia prima. La medida, pendiente de obtener la luz verde del Ministerio de Industria desde hace dos años, pretende paliar el desplome del sector a causa de la entrada de biocombustible procedente de Argentina e Indonesia, que, según fuentes de la industria, copó el 89%del consumo nacional en el último trimestre de 2011 y está distorsionando el mercado.
Argentina e Indonesia aplican un sistema de tasas diferenciales a la exportación por el que gravan en menor medida el biodiésel que las materias primas utilizadas para su fabricación, otorgándoles una ventaja competitiva de hasta 100 euros por tonelada de combustible, "lo cual ha llevado a la parálisis a la mayoría de las 50 plantas que operan en España. Ni siquiera lasmás grandes pueden aguantar la situación", han explicado desde la Asociación de Productores de Energías Renovables (Appa).
La Comisión Europea abrió en noviembre de 2011 una investigación a partir de la denuncia de la Asociación Europea de Biodiésel (EBB, por sus siglas en inglés). Bruselas persigue dilucidar si efectivamente existe subvención en estos dos países y si las importaciones han supuesto un perjuicio para los fabricantes de biodiésel de la Unión Europea. De confirmar la existencia de ayudas, el Ejecutivo comunitario tiene de plazo hasta el verano de 2013 para imponer medidas antisubvención. Francia, Bélgica, Portugal y Grecia ya aplican fórmulas de protección para sus plantas.
En España, el Ministerio de Industria resolvió en octubre de 2010 asignar cuotas de producción de biodiésel. La medida ha superado la fase administrativa, pero sigue a la espera de ratificarse en el Boletín Oficial del Estado, un paso que no llega "por las presiones del Gobierno argentino, que amenaza con represalias económicas", como ha denunciado el sector. El retraso en la asignación de estas cantidades de producción deja en vilo 1.400 millones de euros en inversión y 1.000 empleos, de acuerdo a estimaciones de estas compañías.
El consumo doméstico de biodiésel alcanzó 1,6 millones de toneladas en 2011, un aumento del 21% respecto al año anterior. Las importaciones ese mismo año se incrementaron un 44%, elevando la cuota de mercado de Argentina e Indonesia hasta un 74%. El descenso de las exportaciones, que alcanzó un 67%, "produjo el derrumbe de la producción nacional, que bajó por primera vez en la historia, un 46%", aseguran en Appa. Las empresas piden la publicación urgente en el BOE de la asignación de cuota de producción, la revisión al alza de los objetivos de consumo de biocarburantes para 2020 y la extensión delactual incentivo fiscal a favor de los biocombustibles en el impuesto de hidrocarburos. Esta última medida persigue fomentar la venta en España de los biocarburantes de segunda generación.
Las empresas productoras esperan que se obligue a los fabricantes e importadores de vehículos a ofrecer el uso de las gasolinas ecológicas E10, E85, B10 y B30, con los mismos incentivos fiscales que reciben los vehículos menos contaminantes.
En su decálogo de peticiones, la industria también reclama estímulos para la producción nacional de materias primas y que se obligue a los operadores de hidrocarburos a adaptar sus instalaciones a fin de que puedan almacenar biocarburantes y mezclarlos con gasolina.
Del laboratorio al automóvil
Cultivos: la polémica sobre la
utilización de cultivos agrícolas
para la fabricación de biocombustibles
está reorientando poco
a poco la investigación sobre el
uso de biocarburantes como
combustibles para el transporte
hacia aquellos de segunda generación,
es decir, elaborados a
partir de materia prima no destinada
a la alimentación.
Microalgas: es la línea de investigación
que se sigue desde
varios sectores. Cepsa, por ejemplo,
ha arrancado un proyecto en
su centro de investigación de Alcalá
de Henares, en colaboración
con las universidades de Huelva y
Cádiz, para convertir microalgas
en combustible. Estas plantas son
capaces de alimentarse de CO2 y
acumular hasta un 35% de lípidos
potencialmente útiles para fabricar
biodiésel.
Sintéticos: es la apuesta del fabricante
de coches Audi ante el
futuro incierto de los biocombustibles
hechos a partir de cultivos.
El grupo trabaja en la elaboración
de carburantes sintéticos que saldrían
al mercado en los próximos
cinco años. Se trata de producir
combustibles líquidos mediante
dióxido de carbono, agua y energía
solar. El e-etanol tiene las mismas
propiedades químicas que el
bioetanol, en tanto que el e-diésel
no contiene azufre.