La iniciativa, presentada por los portavoces adjuntos de CiU en el Congreso, Josep Sánchez Llibre y Pere Macías, se inspira en la legislación de Holanda, Reino Unido y Francia para pedir que se regule la figura del "auto-emprendedor" como la del "empresario individual sin trabajadores asalariados".
La federación catalana plantea así un baremo para que estas personas se beneficien de la bonificación fiscal en función de la actividad a la que se dediquen y su cifra de negocio.
De esta forma, si se dedican al sector servicios sólo accederán a ella quienes facturen hasta 30.000 euros, mientras que el umbral sube hasta los 80.000 euros para quienes se dediquen al comercio o a la industria. La iniciativa no precisa si esta facturación es mensual o anual.
Bonificación de cuotas como autónomos
Estas personas percibirán además una bonificación del 100% en las cuotas como autónomo a la Seguridad Social durante los dos primeros años de actividad y tendrán derecho a pagar el IVA de manera trimestral y solo por las facturas efectivamente cobradas, para lo que se cambia el criterio de devengo a caja.
Además, CiU pide incentivos fiscales a los conocidos como "inversores de proximidad", siempre que la cantidad se aporte de manera "estable" entre 3 y 8 años, ya sea por parte de familiares, amigos o fondos como los business angels.
Fomentar el ICO
Para ellos propone una deducción del 25% sobre el capital aportado, un 50% sobre los dividendos y plusvalías y también sobre las pérdidas en caso de fracasar el proyecto, aunque en este último supuesto no concreta el porcentaje exento.
Además, pide que se articulen instrumentos a través del ICO y de Enisa "específicos" para estos "auto-emprendedores", así como estimular otro tipo de iniciativas como las cooperativas y sociedades anónimas laborales para "facilitar la emprendeduría social".