En 2005, el presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, arrancó el compromiso del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, para que el centro nacional de I+D en Agricultura Ecológica se construyera en Plasencia (Cáceres) y paliara parcialmente el impacto negativo del declive de la industria del tabaco, una de las principales generadoras de actividad y empleo en Extremadura.
Tras varios retrasos, el centro finalmente fue inaugurado a finales de 2009 por la ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, y ha acabado convirtiéndose en una patata caliente para los dos organismos que lo pusieron en marcha: el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria (INIA), ahora dependiente de Economía, y la Junta de Extremadura. El centro ha estado viviendo gracias a las menguantes dotaciones que ha ido recibiendo de los Presupuestos Generales del Estado y ahora el Gobierno central quiere que la Junta de Extremadura se haga cargo de la gestión y del mantenimiento como máxima beneficiaria del proyecto. El problema es que la necesidad de cuadrar el déficit (Extremadura fue una de las que más se desvió en 2011) ha obligado al gobierno regional a hacer un presupuesto de "guerra" en el que no cabe ni una sola invitación al gasto.
A la espera de que haya un acuerdo, algo que se presume realmente difícil, el personal ligado al centro finaliza sus contratos en diciembre y todos dan por descontado que acabarán siendo despedidos ante la falta de fondos estatales y autonómicos.
Comentarios
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1 otro mas - 08-05-2012 -15:20:43h
con el dinero que se va a dar a bankia.se puede mantener muchos I+D. y seguro que mas rentable para EL RESTO DE ESPAÑOLES pero parece que eso no interesa
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2 fer - 05-05-2012 -13:22:29h
Para pagarle un sueldazo al chófer del señor Morago hay dinero. Para pagar investigadores no. Luego se extrañan que a la mínima nuestros investigadores se vayan al extranjero a trabajar. País que diría Forges.