Además del desastre humano que ha provocado el terremoto de Japón, ayer algunas de las más importantes empresas del país anunciaron el cierre de algunas plantas, lo que sin duda hará que se resienta el suministro de componentes y la demanda de metales a nivel mundial.
Toyota, el mayor fabricante mundial de automóviles, anunció que la producción de sus plantas en Japón continuará paralizada al menos hasta mañana miércoles tras el seísmo de 9 grados Richter que el viernes sacudió el país. La paralización afecta a las doce fábricas de la automovilística en Japón y reducirá en 40.000 unidades su producción prevista para marzo. En enero produjo 234.045 coches en el país asiático, donde fabrica el 38% de sus vehículos. Sobre si este cierre afectará al suministro de piezas a otras plantas situadas en Europa, fuentes de la compañía en España explicaron que por el momento el almacén que poseen en Bruselas podrá suplir la demanda de componentes.
No obstante, los analistas aseguran que si el parón se prolonga en el tiempo, acabará afectando al suministro. Ayer tampoco abrieron sus puertas las plantas de Honda, Nissan, Mitsubishi y Suzuki, los otros grandes grupos de este sector industrial, esencial para la economía nipona. Entretanto, se continuó racionando la gasolina en la costa oriental, donde siguen paradas las refinerías de crudo cerca de la zona afectada por el seísmo y el posterior tsunami.
Otra consecuencia directa de este frenazo en la producción industrial será la disminución de la demanda de metales. Japón, el comprador más grande de aluminio de Asia, reducirá sus pedidos de éste y otros metales hasta que la situación no se normalice.
"Tenemos una caída tanto en la demanda como en la producción", aseguró Akio Shibata, representante principal del Instituto de Investigación Marubeni. "La demanda bajará por un tiempo, ya que el futuro es incierto en razón de los cortes de energía. No tenemos idea de cuánto tiempo se prolongará esto", dijo. Japón es el segundo comprador más grande del mundo de cobre, después de China.
Tohoku, la región del norte más afectada por el temblor representa aproximadamente el 8% del PIB japonés, y alberga fábricas que producen desde automóviles hasta cerveza.
"La demanda de metales básicos, como el cobre, el zinc y el níquel, podría caer a corto plazo", según Kim Gyung Jung, analista de Eugene Investment Securities Co., en Seúl. Ese descenso podría superar el corte en la producción causado por los cierres de hornos de fundición, añadió Kim. En este contexto, el aluminio para entrega a tres meses cayó ayer un 0,7% hasta marcar un precio del 2.527 dólares por tonelada en la Bolsa de Metales de Londres. Por su parte, el cobre se abarató un 0,8%, hasta los 9.116,25 dólares la tonelada.
Y es que los productores de metales también anunciaron cierres. Pan Pacific Copper Co., que es el más grande de esos hornos de fundición, interrumpió las operaciones en su refinería Hitachi Works con una capacidad de 120.000 toneladas en la prefectura de Ibaraki, y se desconoce cuándo podría volver a funcionar, según anunció Masatoshi Kawada, un portavoz de JX Nippon Mining Metals Co.
Mitsubishi Materials Corp., el tercer fabricante más grande de cobre, detuvo su horno de fundición Onahama de 258.000 toneladas en la prefectura de Fukushima, y Mitsui Mining Smelting Co., el máximo productor de zinc, cerró su horno de fundición con una capacidad de 112.000 toneladas en la prefectura de Aomori, según sus portavoces.
Japón importó 5,4 millones de toneladas de concentrado de cobre en 2010, cifra superior a los 4,8 millones de toneladas que importó en 2009, en tanto que las importaciones de aluminio alcanzaron los dos millones de toneladas, medio millón más que un año antes.
Los analistas también dieron la voz de alarma sobre cómo el terremoto podría afectar a la producción y precio de los semiconductores. Y es que no hay que olvidar que los proveedores japoneses representaron más de una quinta parte de la producción global de semiconductores en 2010 (concretamente produjeron más del 40% de los chips de memoria flash en todo el mundo y el 15% del tipo DRAM).
Jim Handy, analista de la firma de investigación de semiconductores Objective Analysys, advirtió que a corto plazo podría haber escasez de unidades y producirse una subida importante de los precios. Por su parte, Mike Howard, analista de iSuppli, tampoco descartó un impacto negativo sobre la producción de semiconductores, pese a que sus contactos en Japón confirmaron que la producción de las plantas de Micron, Toshiba y Elpida Memory se encuentran suficientemente lejos del epicentro del terremoto como para evitar cualquier tipo de daño. "Los proveedores son propensos a tener dificultades para obtener materias primas y seguramente vayan a encontrarse problemas con el envío de productos hacia el exterior", subrayó en un comunicado.
iSuppli recuerda que las empresas con sede en Japón generaron 63.300 millones de dólares en ingresos por microchip en 2010, el 20,8% del mercado global.
Con todo, el terremoto no solo pone en jaque la producción de semiconductores. Otros productos como las pantallas LCD corren serio peligro, pues Japón también representa el 14% de la producción mundial de paneles para televisores LCD y acoge las principales fábricas de última generación de este tipo de dispositivos, como las de Sharp.
Nikon, Panasonic, Fujifilm, Nikon y Canon también se vieron obligadas a cerrar fábricas en las regiones afectadas, relacionadas con la producción de cámaras digitales y lentes. Toshiba y Sony, con algunas de sus instalaciones afectadas, confirmaron que cumplirán con la petición realizada por el Gobierno de cerrar todas las fábricas que no sean esenciales para reducir las necesidades de consumo eléctrico.