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B. Díaz / MADRID (05-05-2006)

De confirmarse la cifra del 3,5% (el Banco de España suele adelantar el dato oficial que da el INE dos semanas después), la economía española habría mantenido a comienzos de año la misma senda en la que se encontraba en 2005, cuyo cuarto trimestre cosechó un crecimiento, del 3,5%.
Eso sí, la autoridad monetaria detecta hasta marzo una ligera variación en la composición del crecimiento del PIB. Concretamente, un menor dinamismo de la demanda interna, que habría sido compensado con una menor aportación negativa del sector exterior.
En cuanto a la demanda interna (estaría creciendo al 4,8%, una décima menos que en 2005), la desaceleración procede del consumo de los hogares, cuya 'moderación gradual' está provocada por el alza de tipos de interés (del 2% al 2,5%) y la menor renta disponible de las familias.
En cambio, la institución que dirige Jaime Caruana se hace eco del mayor impulso del gasto de las administraciones públicas (hasta el 5,5%), provocado, sobre todo, por el mayor empleo creado más que por el aumento del gasto corriente.
La inversión se desacelera
La inversión, otro de los componentes de la demanda interna, se mantiene con un tono elevado, aunque en ligera desaceleración. Esta desaceleración se habría extendido a todos los componentes (inversión en bienes de equipo y la requerida para construcción y otros productos). No obstante, todo lo relacionado con la vivienda y la construcción en general, continúa como uno de los pilares en los que se basa el modelo económico español.
A su vez, el sector exterior sigue siendo el verdadero agujero por donde se escapa el crecimiento económico. Influye, sobre todo, la descompensación entre las importaciones y las exportaciones (las primeras crecen muy por encima de las segundas).
No obstante, el Banco de España ha detectado una recuperación de las exportaciones en los primeros meses del año. Ello permite, una menor aportación negativa de este sector al PIB, aportación que habría pasado de -1,5 puntos a -1,4 puntos de PIB. El banco emisor reconoce que, aunque la financiación del déficit exterior español 'no está presentando problemas, su dinámica no parece sostenible y su corrección a medio plazo requerirá de algunos ajustes'. Las recetas de la entidad supervisora siguen pasando por un control del gasto público a través de la política fiscal del Gobierno y una extrema vigilancia sobre los costes salariales para que la tensiones inflacionistas incipientes (el IPC se encuentra en el 3,9%) no acaben calando en todos los sectores de la actividad.
De momento, el Ejecutivo se muestra satisfecho con la previsiones del Banco de España. El crecimiento del 3,5% hasta marzo supera en dos décimas el 3,3% previsto por el Gobierno para todo el año, y en más de un punto el estimado por Bruselas para la media de la Unión Europea.
El cambio de modelo es 'aún incipiente'
Aunque el Banco de España resalta que las tendencias apuntan a un mayor dinamismo de las exportaciones, insiste en que se deben tomar con cautela estos indicios, y que aún no se ha producido el ansiado cambio de patrón de crecimiento económico, excesivamente basado ahora en la demanda interna. 'Estos cambios son aún inciertos e incipientes y pueden ser demasiado lentos y graduales para producir la corrección requerida', añade. Las cautelas deben extenderse a la repercusión del crudo sobre la economía. 'Subsiste el riesgo de que el encarecimiento del petróleo se prolongue y termine por afectar a la producción', indica. En este sentido, recalca que 'se mantienen comportamientos inerciales en la formación de precios y salarios (basados en la inflación), que agravan las pérdidas de competitividad.
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