La caída se debe, principalmente, al deterioro del valor de los activos financieros y al fuerte crecimiento de las minusvalías, que no han podido ser compensado por unos menores gastos por indemnizaciones.
El director general del Servicio de Estudios del Banco de España, José Luis Malo de Molina, ha destacado que estos datos reflejan "la situación de dificultad por la que atraviesan las empresas", como la recaída en la actividad y el empleo. En concreto, el empleo en las empresas no financieras ha pasado de caer el 0,8% a hacerlo un 2,5%.
Malo de Molina también destacó las condiciones adversas que han afectado a los resultados, como la persistencia de las tensiones financieras y del deterioro del contexto exterior.
Pese a todo, el director general quiso aportar un dato algo positivo, al asegurar que se detecta una cierta mejora de la competitividad como consecuencia de los procesos de ajustes salariales. También comienza a notarse el saneamiento de los balances de las empresas mediante el desapalancamiento
Aunque todavía quedan bastantes años para que estos procesos finalicen. "Los procesos de saneamiento tras sobreendeudamiento son siempre largos. Lo importante es que las empresas endeudadas saneen sus balances y las que no lo están puedan recibir la financiación que necesitan, y por ello es necesario terminar con las reformas estructurales y con el proceso de consolidación fiscal", declaró Malo de Molina.
Los gastos de personal de las empresas no financieras se redujeron el 2,4%.
Las plantillas medias se han reducido un 2,5 % y en casi todas las ramas, pero con más intensidad en el empleo temporal, con bajas del 14,9 %, que en el fijo, con caída del 0,6 %.
Malo de Molina indicó que si bien hasta 2012 el ajuste ha venido de la mano del empleo, en la actualidad "los salarios contribuyen también de manera efectiva", por el liderazgo de las Administraciones y de las empresas públicas. "El ajuste empieza a trasladarse hacia la moderación salarial", por lo que a cierre de 2012 ha previsto un crecimiento prácticamente nulo en los gastos por trabajador.