Cumbre de Florida
CincoDías.com - Madrid - 06/02/2004
Los países de la moneda única europea han manifestado su inquietud por el riesgo de que continúe el descenso del dólar, e incluso han evocado el riesgo de un bajón brusco y, como el Fondo Monetario Internacional, consideran que esos movimientos no son ajenos a los desequilibrios del presupuesto y de la balanza comercial estadounidense. Mientras tanto, los norteamericanos no parecen preocuparse por la debilidad de su divisa, que beneficia su maltrecha balanza por cuenta corriente. En medio de ambos extremos, Japón y su política intervencionista. En la reunión del G-7 que se inicia hoy en Boca Ratón, Florida, no será fácil llegar a un acuerdo.
Francia y Alemania presionarán a Estados Unidos para estabilizar el euro. Incluso el presidente del Banco Central Europeo, Jean Claude Trichet, instó ayer a las autoridades financieras de los siete países más industrializados del mundo -Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido- a que "hagan su trabajo" y se pronunciasen hoy para frenar la escalada del billete verde. Las dos grandes potencias europeas insistirán en que son necesarias reformas estructurales en el conjunto de las regiones del G-7, y no sólo en Europa, prestando especial atención al problema del déficit estadounidense. Pero un dólar débil beneficia la consolidación del incipiente crecimiento de EE UU y reduce su déficit, a costa de la caída de las exportaciones europeas.
Los analistas dan por descontado que la reunión de Boca Ratón no servirá para lograr un acuerdo sobre el tipo de cambio. Más bien creen que el dólar seguirá cayendo frente a las otras divisas. La opinión mayoritaria es que los europeos no podrán convencer a americanos y japoneses de las ventajas de frenar la debilidad del dólar, que compensa en parte los altos déficit que soporta EE UU a costa del daño a las exportaciones europeas. Por ello, los expertos creen que los ministros de finanzas de los países industrializados evitarán el tema del dólar y emitirán una declaración conjunta en la que instarán a estas dos áreas geográficas a contribuir más al crecimiento mundial.
Crecimiento y deuda
Tras las diferentes reuniones bilaterales de los ministros y gobernadores de los bancos centrales, el comienzo en sí de la reunión del G-7 se producirá a última hora de la tarde de hoy, en una cena de trabajo en la que se comenzarán a debatir en conjunto todos los temas de la agenda. El programa del encuentro de estos dos días incluye una revisión de la situación económica mundial, sobre la que hay una confirmación de la recuperación “en todas las zonas”, según datos avanzados esta misma semana por el FMI. El sábado por la mañana se ocuparán de cuestiones regionales, en concreto de Irak, Afganistán y Oriente Medio, y para ello contarán con la presencia de los ministros de Finanzas de los dos primeros países. Respecto a Irak, Francia es favorable a la intervención de las instituciones financieras internacionales “cuando haya un marco político legítimo".
El tema de la deuda se tratará tangencialmente, porque las líneas directrices para la acción internacional ya quedaron esbozadas con la visita a Europa del representante estadounidense para esta cuestión, James Baker. Los responsables financieros de los siete países más ricos deben examinar también la forma de abordar posibles crisis de deuda de países emergentes, a la luz de lo ocurrido con Argentina, y la forma de poner en marcha una acción internacional en favor del desarrollo.
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