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Secretos de despacho

Funcionalidad en Biocop

Joan Picazos defiende que la vida laboral es compatible con la personal

Rosario Correro - Barcelona - 06/01/2007

Un anuncio de periódico tiene la culpa de que Joan Picazos (Barcelona, 1959) sea hoy director general de la empresa distribuidora de productos biológicos Biocop. El anuncio publicado en La Vanguardia un domingo de 1977 decía: 'Se busca aprendiz de almacenero'. Picazos, que entonces tenía 17 años y acababa de dejar la universidad, cuenta que fue su madre la que le dejó el anuncio señalado encima de la mesa y él, el que llamó a las seis de la mañana del lunes. 'Vente para aquí Sant Boi de Llobregat' le dijeron, y cuando llegó se encontró con que el puesto ya estaba ocupado. 'Aún así me quedé', cuenta, 'lo primero que hice fue barrer y luego enganché en unos botes unas etiquetas en las que ponía Mijo Pelado, sin más, hasta que a alguien se le ocurrió que había que poner también la dirección de la empresa'. Entonces la sociedad era una cooperativa llamada Vida Sana, nombre que mantuvo hasta 1982, cuando lo cambió por el de Biocop. En 1987 dejó de ser una cooperativa, 'porque era muy complicado abordar el crecimiento que necesitábamos con esa estructura societaria', y se trasladó desde Sant Boi de Llobregat, al suroeste de Barcelona, a Lliçà de Vall, una población industrial situada al norte de la capital catalana.

El despacho de Picazos es nuevo, pero los muebles no lo son. Son los mismos que había en el viejo, el que consiguió salvarse de un incendio que destrozó casi completamente las antiguas naves de la compañía en marzo de 2005, también en Lliçà de Vall. El despacho es austero y muy funcional, hay muy pocas cosas que no sirvan para algo. Se diría que el incendio le sirvió a Picazos para distinguir lo fundamental de lo accesorio, pero en realidad esta distinción es anterior y afectó a su manera de enfrentarse al trabajo. 'Se puede decir que antes vivía obsesionado por el trabajo, ahora he comprendido que trabajar intensamente de ocho de la mañana a cinco de la tarde es más que suficiente para controlar la compañía', explica. El punto de inflexión fue la muerte de su mujer hace dos años y la necesidad de hacer de padre y madre de su hija menor, que ahora tiene nueve. Asegura que su parte femenina, 'de madre', es la responsable de que en su despacho haya cada día un ramo de flores frescas que coge él personalmente. 'Me parece importante dedicar cinco minutos a cogerlas y no agobiarse tanto', explica. Quizá es esa separación entre vida laboral y personal la responsable de que en su despacho no haya pistas sobre quién es y qué hace cuando sale de estas cuatro paredes. Únicamente una placa homenaje a Elisabeth, su mujer.

Las condiciones laborales de Picazos se extienden al resto de la plantilla, 25 personas. 'Yo no pido a nadie que trabaje día y noche, sólo que las cosas salgan', asegura, 'me gustaría que se fueran antes pero no puede ser, los clientes y proveedores todavía no entenderían que no les atendiésemos a las seis'.

La jornada laboral en Biocop empieza a las ocho y media de la mañana con una reunión de Picazos con otras cinco personas, los responsables de cada uno de los departamentos. 'Es solo un cuarto de hora, pero para mi es muy útil, hacemos un repaso del estado de los pedidos, de la producción, de las incidencias previstas para el día...' La reunión no se celebra en el despacho, en el que hay una pequeña mesa auxiliar insuficiente para acoger a seis personas, sino en una circular que hay justo al lado y que se ve por una de sus paredes acristaladas.

Picazos vuelve a tener el control accionarial de la compañía tras la entrada y salida del fondo Pan European Food Found, pero aún así aboga por la transparencia a la hora de dirigir, 'es evidente que la decisión final la tomó yo', 'pero me gusta que todos tengan toda la información'. Asegura que para manejar la información en departamentos estancos hace falta tener mucha memoria y un esfuerzo adicional que considera totalmente innecesario, 'me costó mucho al principio, pero ahora estoy muy cómodo con esta manera de trabajar'. Picazos ha reducido también drásticamente sus viajes, ahora sus salidas se reducen prácticamente a las grandes ferias del sector.

Encantado con los problemas 'normales'

La andadura de Biocop es tan accidentada que Joan Picazos, su director, está encantado con lo que denomina los problemas normales: el lanzamiento de nuevos productos o los movimientos de la competencia. En 2001 el fondo de empresas de alimentación Pan European Food Found tomó el 51% de la compañía. 'Entonces parecía que la alimentación biológica iba a despegar y necesitábamos inversión para una cadena de restaurantes y tiendas de biológicas (Comme-Bio)'. La idea era buena, 'la prueba es que ahora funcionan muchas' pero el fondo quería resultados inmediatos, que no llegaron, y a principios de 2004, tras muchos problemas económicos Picazos recuperó el control de la firma. Poco después, en marzo de 2005, un incendio arrasó las instalaciones de la empresa. A pesar de su delicada situación financiera consiguieron remontar el vuelo otra vez, tanto que el cierre de 2006 volverá a arrojar beneficios.



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