El primer banquero de España salió el viernes a defender los colores de su país. Con energía y decisión, el presidente de Banco Santander, Emilio Botín, cargó contra aquellos que se dedican a denigrar la imagen de España y no ven el esfuerzo que se está haciendo al adoptar medidas económicas y reformas que, en su opinión, han de llevar a este país por la senda de la recuperación.
La frase fue rotunda. Y no quiso que quedara diluida en medio de un discurso plagado de reivindicaciones. Por eso la pronunció al comienzo de su intervención en el Teatro Circo de Murcia, donde este viernes presidió la XII junta general de accionistas de Universia, ante la presencia de 79 representantes de universidades, de los cuales 59 eran rectores.
"No comparto en absoluto los comentarios tan negativos que se están haciendo sobre la situación en España, que lo único que hacen es generar incertidumbre y nerviosismo". Lo que significa, agregó, "distraer la atención sobre lo que es importante en este momento". Para el empresario, lo urgente en estos momentos no es otra cosa que "terminar de acometer las necesarias reformas y ajustes en nuestro país para garantizar un crecimiento sostenible de la economía y el empleo".
Tampoco disimuló su malestar con el mercado y las agencias de rating, "que centran su atención en las dificultades más inmediatas que afectan tanto a España como a Europa, dejando en un segundo plano el peso que merece el profundo esfuerzo reformista que está acometiendo nuestro país". Sobre el paquete de ajustes y reformas aprobadas por el Gobierno de Mariano Rajoy, aseguró que "está sentando las bases para una economía más flexible, productiva y estable en el futuro".
Botín volvió a apoyar al Gobierno posteriormente, en una rueda de prensa, al asegurar que "se está en la buena dirección, aunque el mercado no lo haya entendido todavía". Y rechazó tajantemente, como ya ha hecho en anteriores ocasiones, la idea de crear un banco malo para separar los activos tóxicos inmobiliarios del balance financiero.
Vaticinó además que el corto plazo será difícil, "pero la sociedad española ha demostrado sobradamente sus capacidades en los últimos 30 años para forjar una etapa de gran prosperidad y desarrollo". Aseguró que 2012 será un año muy difícil, pero que se trata de una situación temporal y calificó el momento actual de "incómodo y ajustado". Y será en 2013 cuando se inicie el camino del crecimiento, y en 2014 cuando la situación económica mejore.
En su análisis reconoció que, a lo largo de las tres últimas décadas, habían aparecido desequilibrios y desfases que ahora han exigido, entre otros, cambios de calado en el modelo productivo, el sector financiero, el mercado de trabajo y la gestión pública. "Pero las dificultades actuales no deben afectar a nuestra confianza y capacidad de acción". Y con el mismo tono de voz enérgico, agregó que "los españoles somos una gran nación y la sociedad española cuenta con importantes fortalezas".
En su opinión, seis son los pilares de España: un sistema democrático plenamente consolidado; un sector empresarial exportador muy competitivo a nivel internacional y potentes multinacionales españolas; unas infraestructuras de primera, gracias a las fuertes inversiones realizadas en los últimos 20 años; un capital humano muy cualificado; un elevado porcentaje de graduados universitarios, superior a otros países europeos; y, por último, una producción científica que es la novena del mundo. Todo esto, unido a las medidas de austeridad y reformas que se están aplicando, "nos permitirá recuperar la confianza de los mercados, volver a la senda del crecimiento y de creación de empleo, y consolidar el progreso social logrado en las últimas décadas".
Su mensaje fue recibido con miradas de complicidad por parte de los rectores, muy molestos con los recortes planteados por el Ministerio de Educación, en concreto, la propuesta de racionalización del gasto público en el ámbito educativo, en el que se regulan las tasas y precios públicos de los estudios universitarios, así como la dedicación del profesorado y la gestión económica de las universidades. La presidenta de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE), Adelaida de la Calle, criticó lo que considera un "ataque frontal que pone en entredicho la buena reputación de las universidades".
Desde el estrado y mirando a Botín, le agradeció la valentía y la iniciativa que tuvo hace tres lustros al crear la división de Santander Universidades: "Hoy día es importante para las universidades españolas que alguien que representa a la máxima exigencia de la sociedad civil nos apoye y haya apostado por nosotros".
Y aplaudió la decisión de diseñar una plataforma como Universia, que aglutina a 1.232 instituciones educativas de 23 países, "ya que nos ayuda a cumplir con la misión que la sociedad nos exige". No quedaron ahí los elogios por parte de la portavoz de los rectores a Botín. "Cuando hay oscuridad emerges como un haz de luz, nos das confianza para seguir jugando el papel que tenemos que desempeñar. Queremos ser motores del cambio que necesita la sociedad española, ya que generamos conocimiento e investigación", prosiguió. Tras escuchar las palabras de Adelaida de la Calle, el presidente de Banco Santander se levantó del asiento y besó la mano de la presidenta de la CRUE.
Emilio Botín transmitió a los rectores y demás representantes universitarios su preocupación por la situación de alarma que se vive en los campus españoles. Y recordó que no hay que olvidar que se trata de instituciones clave como motor de progreso social y cultural, de crecimiento económico e internacionalización. Sin embargo, la crisis está afectando duramente porque existe "una reducción de los recursos transferidos por las administraciones públicas y un aplazamiento de los planes de inversión". Pero también porque hay "disminución de los recursos captados como consecuencia de la colaboración entre la universidad y la empresa, así como un aumento de la demanda de formación para mejorar las posibilidades de empleo".
Para el primer banquero de la zona euro, la inversión en educación, que no es un gasto, es la mejor inversión de futuro que se puede hacer. Esta frase forma parte del ideario de Botín, y la sigue manteniendo. Aunque reconoció que la financiación pública de la universidad española, en porcentaje del PIB, está por debajo de Europa, advirtió a los rectores que "los periodos de crisis son también de oportunidades porque obligan a las sociedades, a las administraciones públicas, a las empresas e instituciones a realizar reformas y definir nuevos objetivos". Por tanto, "se puede hacer más con menos, mejorando la productividad y eficiencia". Y corresponde a todos gestionar todavía mejor los recursos disponibles, ser más eficientes, priorizar el gasto y las inversiones, asegurar la sostenibilidad de nuestra economía y aumentar la solidaridad con aquellos que más sufren por la crisis.
'Spin-offs' universitarias. Fomentar vocaciones empresariales
Para la salida de la crisis hacen falta ideas, innovación, emprendimiento y talento. Fue otra de las ideas que lanzó Botín en la junta de accionistas de Universia. "El talento y las ideas existen, sin duda, en las universidades, y deben ser puestos en acción al servicio de la generación de empleo y la recuperación económica". En su opinión, tal vez no se haya destacado lo suficiente el esfuerzo que están haciendo las empresas españolas en encontrar nuevos mercados para sus productos y servicios. De hecho, agregó, España se ha convertido en uno de los países industrializados con mayor tasa de crecimiento de las exportaciones, con un 17% el año pasado. Y la universidad, según Botín, ha progresado tanto en innovación como en emprendimiento. El número de patentes de origen universitario solicitadas en España en 2010 fue de 615, el doble de las solicitadas en 2003. Y el número de contratos de licencias en 2010 aumentó un 15% con respecto al año anterior. Entre 2006 y 2010 se crearon 612 spin-offs universitarias de las que continúan activas 536. Estos datos dan muestra de los avances realizados, pero en opinión de Botín, "queda mucho por hacer".
Un claro ejemplo que agregó a su exposición es el hecho de que solamente el 10% de los estudiantes españoles piensa en crear una empresa o trabajar como autónomo, frente al 70% de Estados Unidos. "Necesitamos, entre todos, conseguir elevar ese porcentaje, fomentando vocaciones empresariales en la universidad, facilitando el proceso e incentivando económicamente esas iniciativas".