El Ibex lleva una carrera anual que deja claro qué Bolsa es en Europa el verdadero lastre: pierde ya desde enero un 19,7%, el peor registro de la zona del euro, donde la mayoría del resto de mercados luce resultados positivos. Incluso cuando intenta remontar un ejercicio que muchos quieren enterrar en el olvido, todo se pone en su contra. Amaneció el viernes con ganas de despegarse de los mínimos, de esa condena que le lleva a probar una y otra vez el soporte que, de ser perforado, llevaría al Ibex a niveles de 2003. Hasta llegó a rozar el 2% de subida.
Pero una Europa deprimida, desconcertada por los indicadores que muestran que el ritmo se está frenando en todos los países (incluida la todopoderosa Alemania), junto a datos peores de lo previsto en Estados Unidos y la inquietud sobre cuál será el resultado de las elecciones francesas y griegas de este fin de semana, lo pusieron demasiado difícil y frenaron las alzas hasta el punto de convertirlas en casi nada (y hasta en pérdidas en algunos momentos). La expropiación de otra empresa española en América Latina (la filial boliviana de Red Eléctrica) tampoco ayudó.
Y eso que el sector financiero ha puesto todo de su parte. Parece que le ha sentado bien la inminencia de una respuesta a sus problemas, que el Gobierno está ultimando después de las presiones del FMI y del Banco Central Europeo para culminar de una vez su saneamiento. La creación de bancos malos (o el eufemismo equivalente con que quiera bautizarlos el Ejecutivo) será cuestión de semanas, ha señalado el ministro de Economía, Luis de Guindos, lo que ha dado fuerzas a los principales representantes del sector en el Ibex.
Con todas estas incertidumbres como telón de fondo, la Bolsa española despidió la semana con una pérdida del 3,77%, tras repuntar el viernes un 0,35%. Claro que el camino hacia abajo ha sido imparable y ahora el Ibex ronda los 6.850 puntos (está en 6.876 puntos), una cifra que está peligrosamente cerca de los 6.817 puntos que marcan el mínimo de marzo de 2009 y que, una vez perdidos, dejarían el nuevo suelo del índice selectivo en niveles de 2003.
Por valores, Acerinox, Sacyr y FCC se han llevado lo peor de la semana, con caídas de entre el 9% y el 10%. Los bancos también forman parte del bando de los más castigados -Sabadell cede un 7,3%; Popular, un 7,1%; Bankinter, un 5,4%, y Bankia, un 5,2%-, mientras que las subidas se limitan a Grifols, con un repunte del 2,24% en las cuatro jornadas hábiles de la semana (el martes fue festivo).
BCE
El Banco Central Europeo (BCE), de cuya reunión los inversores esperaban alguna señal de apoyo a la renqueante situación económica, defraudó a los mercados. Su presidente Mario Draghi mantuvo los tipos de interés en el 1%, dio un espaldarazo a las reformas emprendidas por el Ejecutivo de Mariano Rajoy (aunque urgió a que estas se aplicaran con mayor rapidez y transparencia) y dejó abierta la puerta a nuevos estímulos, si bien no precisó cuáles, para estimular el crecimiento. También respaldó un pacto de crecimiento, pero como complemento al vigente pacto fiscal e incluso exigió a los Gobiernos europeos ajustes más ambiciosos para salir de la crisis. Unos mensajes que no convencieron a los inversores y frustraron el intento de repunte de los índices del jueves.
"La reunión del BCE ha supuesto una cierta decepción para unos mercados ávidos de escuchar un mensaje de apoyo más claro tras el recrudecimiento de la crisis de deuda de Europa. Se esperaba por muchos que Draghi diera un golpe de efecto, pero esto no sucedió, y la posibilidad de que haya una nueva bajada de tipos se aleja", señalaba Victoria Torre, responsable de análisis de producto de Self Bank.
Una opinión que es compartida por la mayoría de los expertos, que considera que la frágil situación económica de la zona euro y de su sistema financiero precisan más medidas por parte del BCE. En este sentido, Renta 4 asegura en un informe que "seguimos pensando que es necesario el apoyo institucional del BCE para mantener los costes de financiación en niveles razonables. Entendemos que un empeoramiento del plano macro obligará al BCE a aplicar nuevos estímulos y, en este sentido, serán especialmente relevantes sus nuevas previsiones de crecimiento e inflación, que presentará en la próxima reunión de junio".
Primas de riesgo
Junto con las ganancias bursátiles, también se ha evaporado el buen comportamiento de la prima de riesgos, que por momentos quiso volver a los 400 puntos de diferencial con el bono alemán a 10 años. Todo ha quedado en un espejismo y el riesgo país sigue en 415 puntos básicos.
Por supuesto, nada ha ayudado a la mejora de la prima la decisión del fondo soberano de Noruega, uno de los mayores inversores del mundo gracias a los fondos del petróleo, de vender gran parte de sus posesiones en deuda soberana de la periferia del euro, lo que indica que no espera nada bueno de ellas. Según una comunicación del fondo, ha vendido todas sus participaciones en bonos de Portugal e Irlanda y ha reducido sus inversiones en deuda de países como Italia y España.
Otras claves
Subastas del tesoro. El Tesoro español consiguió cubrir sus objetivos de captación de bonos el jueves con holgura (colocó 2.516 millones de euros, frente a los 2.500 millones que se había marcado de máximo), aunque a unos tipos más elevados.
Euro. Las dudas sobre la solidez de las principales economías de la zona del euro castigaron a la divisa. Cerró la semana a 1,309 euros por dólar, lo que supone un descenso del 1,22% respecto al nivel de 1,325 en que arrancó el lunes.
América Latina. La expropiación de la filial boliviana de Red Eléctrica supone otro foco más de incertidumbre para los intereses de las empresas españolas en la región, cuando aún está abierto el conflicto con Argentina por la nacionalización de YPF.